Psicóloga Sandra Idri

 

terTÉCNICAS DE VISUALIZACIÓN

Los ejercicios de visualización son un medio de lograr estados de relajación intensos a través de la conexión neurológica que existe en nuestro cerebro entre las áreas motoras y emocionales. Podemos llegar a experimentar la sensación de flotar agradablemente balanceados por un agua tranquila que nos conduce amablemente a estados de paz y tranquilidad.

Casi todo el mundo se representa en su mente imágenes desagradables de situaciones que ocurrieron o están por ocurrir, nada peor para la salud que repetirse y esperar negatividad, serrar el serrín del pasado e imaginar un futuro incierto, ¿cómo impedir el estrés?.

Las técnicas de visualización nos proponen aprender a usar la imaginación de forma positiva y creativa, entrenamos un uso efectivo para el desarrollo de nuestro potencial. Los ejercicios son muy variados ya que pueden ir desde el recorrido por un bosque en el que escuchamos los sonidos, sugerimos la percepción de los colores y olores que lo impregnan, a visualizaciones sencillas de colores, paisajes diversos, el propio cuerpo a través de un espejo, el mar, etc.

Se realizan sugerencias de imágenes que resulten agradables de forma que la relajación se obtenga de un modo reflejo. Con la práctica, se siente orgánicamente que se puede elegir una imagen positiva del presente y del futuro, que se pueden apartar aquellas imágenes ingratas que para nada sirven, y el cuerpo lo agradece generando un estado óptimo del tono muscular favoreciendo una experiencia de la vida mas grata y real.

Con el entrenamiento en relajación, pactamos un tregua entre nuestro organismo y el mundo externo. Nuestra energía se dirige hacia la experiencia valiosa de la vida. La energía vital se atesora como un caudal inestimable que preservar y dejamos de reaccionar excesivamente ante los estímulos que antes nos rebasaban ¿Cómo? Con la práctica.

¿Qué son las técnicas de visualización ?

Las técnicas de visualización han sido usadas durante miles de años para sanar el cuerpo y la mente. Evocando imágenes positivas, la visualización puede cambiar emociones que tengan luego un efecto positivo en tu cuerpo y tu mente. Si cierras los ojos y visualizas una imagen tuya mordiendo un limón, es muy probable que tus glándulas salivales se activen reaccionando de igual manera que si realmente hubieras mordido el limón.

¿Cómo funcionan?

La terapia de visualización anima la actividad del lado derecho de nuestro cerebro, el relacionado con la creatividad y las emociones. Te deja libre para centrarte en cómo vencer el miedo, cómo entender las causas de ansiedades emocionales o cómo conseguir un objetivo particular que desees. Mientras la mente está ocupada hurgando en nuevos dominios, el cuerpo está en modo de curación.

La visualización, el primer paso para conseguir el éxito

Imagínese que mañana tiene una reunión donde debe hacer una presentación ante un cliente que le podría reportar a su empresa importantes beneficios. Lo primero que hace es ponerse nervioso ya que la idea que le asalta es “no puedo perder este cliente, sería algo nefasto para la empresa", pero ¿usted cree que esto es lo que debe hacer? Por supuesto que no. Lo que debería hacer es reiniciar su procesador mental y plantearse la situación de forma más positiva.

Para ello, la visualización es una técnica muy efectiva a la hora de enfrentar situaciones que nos pueden generar estrés. Visualizar consiste en crear en nuestra mente la futura situación que debemos afrontar, imaginarnos esta situación y cómo actuamos, qué sentimos y qué pensamos. Hacer este ejercicio nos permite familiarizarnos con la situación, ganar autoconfianza y preparar respuestas eficaces ante posibles adversidades.

Lo primero que debería hacer es relajarse e imaginarse que se levanta al día siguiente, piense en las diferentes sensaciones que le producirá: la ducha, el café recién hecho, el traje con el que se siente más cómodo, etc. Tiene que sentir los olores, los sonidos, las imágenes, los sabores y también las sensaciones en su piel para que el ejercicio de visualización sea realmente efectivo.

Después debe pensar que entra a la oficina y prepara todo para que, cuando llegue el cliente, esté todo listo: documentación, apoyo audiovisual, etc. A continuación, llega el cliente, lo saluda y empieza su reunión. Puede ver y sentir (que es aún más importante) que lo está haciendo bien y el cliente le empieza a hacer preguntas qué usted va contestando (debe imaginarse distintas preguntas con sus posibles respuestas).También debería imaginarse que suceden imprevistos como, por ejemplo, que no funciona el apoyo audiovisual que iba a utilizar (esas cosas pasan…) pero que lo soluciona, ya que lleva la documentación preparada por si acaso surgía algún problema técnico, y así sucesivamente, visualizando distintas situaciones y escenarios.

Nos vamos imaginando las diferentes acciones que vamos realizando hasta el final de la situación que debemos afrontar, una acción detrás de otra (como una meta detrás de otra). Esto hace que nos vayamos sintiendo más seguros. Tendríamos que ir planteando distintas situaciones o escenarios. Por ejemplo: el cliente nos cuestiona un punto concreto de la presentación y nosotros, aunque nos pongamos nerviosos porque ese era el punto más débil de nuestra presentación, al final argumentamos de manera que el cliente queda satisfecho. El pensar o, mejor dicho, visualizar distintas situaciones, nos permitirá ir preparados para afrontar los distintos imprevistos que puedan surgir y salir airosos de ellos. Esto generará que la situación ya no nos parezca nueva, con el ejercicio de visualización nos hemos familiarizado con los distintos escenarios creados en nuestra mente, diferentes situaciones y las posibles respuestas para conseguir el éxito que nos proponemos.

Es importante visualizar, pero visualizar el éxito, ya que las personas que tienen una autoestima baja también visualizan, pero por desgracia, visualizan el fracaso. “Me va a salir mal, seguro que pierdo este cliente, no voy a saber argumentar los puntos más débiles de mi presentación”. Hay personas que ante una situación de amenaz, sólo saben visualizar el fracaso, y muchas veces este fracaso se les convierte en una imagen recurrente, lo que les hace sentirse aún más nerviosos y que, finalmente, sea el fracaso la única situación que han planificado y con la cual se sienten familiarizados.

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